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Buena alimentación, mejor rendimiento laboral

Suena el despertador por la mañana. Nos arreglamos en un periquete y desayunamos…No, hoy no da tiempo. Luego me tomo un café y listo.

¿A algún lector le suena esta situación?

Hay muchas más…

Hoy tengo mucho trabajo pendiente. A la hora de la comida me compro un sándwich en la máquina y me lo como delante del ordenador mientras adelanto trabajo…

Mantener una dieta saludable es una cuestión básica de salud, que influye de muchas formas en nuestras vidas, y entre ellas el trabajo. Una alimentación equilibrada nos protege de enfermedades, como la gripe. Ayuda a combatir el estrés y sus consecuencias sobre nuestro organismo, y es básico para tener energía durante el día, mejorando así nuestro rendimiento laboral.

La mala alimentación aumenta la morbimortalidad, los costes médicos, el ausentismo y una productividad menor, con la consecuente pérdida económica. Es importante adaptar nuestra dieta al tipo de trabajo que llevemos a cabo, ya que un trabajo de oficina no conlleva el mismo gasto energético que el que se realiza en la agricultura, por ejemplo.

Por ello la dieta debe ser equilibrada y suficiente. Por ejemplo, en países en vías de desarrollo donde los principales trabajos son más de tipo físico, el principal problema es la malnutrición, es decir, no tienen el combustible suficiente para realizar ese tipo de actividad.

En cambio, en los países desarrollados el problema es el contrario. El problema es la sobrealimentación y la deficiencia de actividad física, lo que acarrea problemas de sobrepeso y obesidad, y las consiguientes consecuencias sobre la salud (enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión).

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 Entonces, ¿Cómo podemos mejorar nuestros hábitos alimenticios para mejorar así nuestro rendimiento en el trabajo?

  1. Para empezar bien el día, aunque sea muy temprano, es importante desayunar. Es la primera comida del día, la que hace que se carguen nuestras baterías, y mantener los niveles de energía más estables.
  2. No vale con un simple café, al menos se debe tomar algo de fruta y cereales. Puede ser una barrita de cereales, un zumo de fruta natural, una pieza de fruta fácil y rápida de tomar, como los plátanos. Es decir, la falta de tiempo no es excusa.
  3. Tras el desayuno quizás nos espere una larga jornada laboral, por lo que no deberíamos estar sin comer nada hasta la comida, ya que llegamos a ésta con demasiada hambre y entones…devoramos lo que sea.
  4. Fruta, algún lácteo (como un yogurt), un pequeño bocadillo pueden ser algunas opciones para tomar a media mañana.
  5. Si es posible tomar un respiro mientras tomamos el tentempié, que además nos servirá para despejarnos y relajarnos un poco para coger fuerzas y continuar trabajando.
  6. Cuando llega la hora de la comida lo ideal es hacerlo con tiempo suficiente, fuera del puesto de trabajo, sin distracciones y en un ambiente distendido y relajado.
  7. Aunque tomemos algo rápido y “ligero” mientras seguimos trabajando no es ni ligero ni sano. Estamos haciendo de la comida otro momento más de estrés.
  8. Las máquinas de comida y refrescos nos pueden sacar de un apuro un día, pero como por norma general las opciones que nos dan son más bien poco saludables mejor visitarlas lo justo.

Cuando salimos del trabajo, en muchas ocasiones seguimos “trabajando” (labores en el hogar, atender a los niños o hacer recados) y eso implica más estrés. Es importante buscar tiempo para nosotros, para hacer lo que nos gusta, nos relaja y nos hace sentir bien. Y aquí hay que hablar de la actividad física. Hacer ejercicio mejora nuestro estado anímico, nuestra salud (mejora nuestro sistema inmune, previene enfermedades metabólicas y cardiovasculares) y puede ser un medio para desestresarnos.

Por último, hay que hacer mención a las cenas. Esa comida del día que para muchos es sinónimo de comer lo que se quiera para liberar esa ansiedad acumulada durante el día. Pero si hacemos cenas poco equilibradas, copiosas, repletas de platos precocinados no estamos ayudando en absoluto a nuestro bienestar, y es más que probable que nos levantemos mucho mejor si las cenas son adecuadas. Tardamos lo mismo en calentar una pizza en el horno que en hacer una tortilla francesa y una ensalada. Y si aun nos puede esa sensación de ansiedad un trocito de chocolate nos sirve para recompensarnos por ese día tan duro. Además, deben hacerse al menos una hora antes de acostarnos, para que podamos descansar mejor.

Si nuestra alimentación es la adecuada nos costará menos sacar el día adelante, nos encontraremos mejor, más activos y eso se verá reflejado en nuestro trabajo.

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